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Redes sociales, políticos y cargos públicos: ¿ amor tortuoso? I

Recientemente hemos sido testigos de cómo varios concejales han tomado la decisión de cerrar sus cuentas de Twitter o borrar contenidos publicados en el pasado porque la opinión pública los consideró ofensivos, lo que ha dado lugar a una crisis de reputación importante en el seno del partido político Ahora Madrid y una reflexión generalizada sobre cómo ha de ser el uso de las redes sociales por parte de políticos y cargos públicos en general.

Un político, como cualquier marca o institución que quiera construir branding corporativo o marca personal, debe hacer un uso sumamente reflexionado, planificado y estratégico de sus redes sociales y ecosistemas digitales personales y corporativos.

En la esfera política o pública se requiere, en la mayoría de las ocasiones, de la figura de un equipo de comunicación, agencia o consultor que ayude al político a definir cómo debe constituirse el modelo de presencia estratégica de la personalidad política en cuestión. Es decir, que le ayude a definir:

  • Cuál o cuáles son los objetivos de su presencia en social media,
  • Su mix de perfiles en redes sociales, es decir, en qué canales será estratégico que el político tenga presencia proactiva,
  • Con qué personalidad digital, tono de comunicación y estrategia de contenidos estar,
  • Sobre qué temas y territorios dialogar,
  • Bajo qué protocolos o modelos de gobierno se articulará su modelo de community management y conversación con la comunidad de fans y detractores de la marca
  • Vehiculará las políticas de gestión de crisis en caso de que le sobrevenga un problema de reputación.

Uno de los principales motivos por los que los políticos diseñan modelos de presencia en redes sociales es para compartir preocupaciones y soluciones y acercarse a la ciudadanía, pudiendo** influenciar sus percepciones políticas. **Hasta ahí todo bien pero hagámoslo con sentido común, a veces el menos común de los sentidos y, muy importante, a través de valores reales que verdaderamente formen parte del ADN de la marca personal del político y de su partido, que sean coherentes con la actividad offline. Demasiadas veces hemos visto bipolaridades en políticos que no comparten un mismo comportamiento real y “digital”.

¿Qué opináis? ¿Cómo consideráis que deben ser las redes sociales de los políticos? ¿Estáis de acuerdo con mi visión? ¡Contadme!